Las estructuras de eólica marina combinan tres de las condiciones más duras para un sistema de recubrimiento: atmósfera salina permanente, carga mecánica y flexión, y una ventana de inspección que puede abrirse solo cada varios años. Un fallo de recubrimiento no es una partida de mantenimiento, es una campaña con buque.
Por eso el sistema debe especificarse para una vida útil definida, no por color y espesor. Eso implica imprimación con zinc para protección catódica, capa intermedia de MIO o epoxi de alto espesor para barrera y UV, y acabado elegido por retención de color y baja energía superficial en atmósfera marina.